Ciencia Interior.
lunes, abril 13, 2009
domingo, abril 12, 2009
sábado, agosto 16, 2008
martes, mayo 22, 2007
Osho "El libro del hombre"

¿Por qué me resulta tan difícil quererme?
Los niños nacen con un enorme amor hacia sí mismos. Es la sociedad la que destruye ese amor, es la religión la que destruye ese amor, porque si el niño se sigue amando a sí mismo, entonces, ¿quién amará a Jesucristo? ¿Quién amará al presidente? ¿Quién amará a sus padres? El amor de un niño hacia sí mismo ha de ser desviado. Hay que condicionarle de manera que su amor se dirija siempre hacia un objeto externo. Esto hace al hombre muy pobre, porque cuando quieres a alguien externo a ti -ya sea Dios, el papa, tu padre, tu esposa, tu marido, tus hijos-, cualquiera que sea el objeto de tu amor, te vuelve dependiente de ese objeto. A tus propios ojos te conviertes en algo secundario, te conviertes en un mendigo.
Al nacer eras un emperador totalmente satisfecho contigo mismo. Pero tu padre quiere que le quieras, tu madre quiere que la quieras. Todos a tu alrededor se quieren convertir en objeto de tu amor. A nadie le preocupa que si un hombre no puede amarse a sí mismo tampoco será capaz de amar a nadie. De modo que se crea una sociedad enloquecida, donde todo el mundo intenta querer a alguien, sin tener nada que dar. Y la otra persona tampoco tiene nada que dar. ¿Por qué están los amantes continuamente peleando, discutiendo, molestándose? Por la sencilla ratón de que no están consiguiendo lo que pensaban obtener. Ambos son mendigos, ambos están vacíos.
A un niño debidamente educado se le debe permitir crecer en amor hacia sí mismo, de forma que esté tan lleno de amor que compartirlo se convierta en una necesidad. Está tan repleto de amor que quiere compartirlo con alguien. Entonces, el amor nunca te hará depender de nadie. Tú eres el que da, y el que da nunca es un mendigo. Y el otro también da. Y cuando se encuentran dos emperadores, dueños de sus propios corazones, se produce una inmensa alegría. Nadie depende de nadie; todo el mundo es independiente e individual, centrado en sí mismo, arraigado en sí mismo. Sus raíces van hasta el fondo de su propio ser, de donde brota el néctar llamado amor hacia la superficie y florece con miles de rosas.
Este tipo de persona no ha sido posible hasta el momento por culpa de vuestros profetas, de vuestros mesías, de vuestras encarnaciones de Dios y todas las demás clases de idiotas. Os han destruido en beneficio de su gloria, de su propio ego. Os han machacado completamente.
Tiene una lógica. 0 bien el mesías, el salvador, se convierte en el objeto de tu amor, y tú no eres más que una sombra siguiéndole ciegamente, o bien estás totalmente satisfecho, rebosando amor y floreciendo con miles de rosas, y en ese caso, ¿quién quiere ser salvado? Ya estás salvado. ¿A quién le interesa el paraíso? Ya estás en él.
Cuando aprendas a amarte a ti mismo desaparecerán los sacerdotes, los políticos se quedarán sin seguidores; todos los intereses creados de la sociedad irán a la bancarrota. Se aprovechan de ti de una forma psicológica muy sutil y por eso prosperan. Pero aprender a amarse no es difícil, es natural. Si has conseguido hacer algo antinatural, como aprender a querer a los demás sin quererte a ti mismo, entonces lo otro es sencillo. Has hecho casi lo imposible. Sólo se trata de una cuestión de comprensión, una comprensión muy simple, que es: «Debo amarme a mí mismo; de lo contrario, me perderé el sentido de la vida. No creceré, sino que envejeceré. No tendré individualidad. No seré auténticamente humano, digno, íntegro.»
Por otra parte, si no te amas a ti mismo no puedes amar a nadie más en el mundo. Muchos de los problemas psicológicos aparecen porque has sido alejado de ti mismo. Eres «indigno», no eres lo que deberías ser; debes rectificar tus actos. Te tienes que amoldar a una personalidad determinada.
En Japón hay árboles de cuatrocientos años cuya altura no llega a los quince centímetros. Ellos lo consideran una forma de arte. ¡Esto es un asesinato, un verdadero asesinato! El árbol parece viejo pero sólo mide quince centímetros. Habría medido cincuenta metros, tratando de alcanzar las estrellas. ¿Qué le han hecho? ¿Qué estrategia han usado? La misma que se usa contra la humanidad, contra los seres humanos. Colocan el árbol en un tiesto casi plano. Entonces, a medida que crecen las raíces se las van cortando, porque el tiesto casi no tiene fondo. Van cortando las raíces, y si las raíces no profundizan, el árbol no puede crecer. Se hace viejo pero no crece. Esto es exactamente lo mismo que se ha hecho con los seres humanos.
El amor hacia ti mismo es una necesidad básica para tu crecimiento. Por eso te enseño a ser egoísta, que es lo natural. Vuestras religiones os han enseñado a ser altruistas, a sacrificaros por cualquier estúpido ideal: por la bandera, que sólo es un pedazo de tela podrida. Os sacrificáis por la nación, que no es más que una fantasía, porque en ningún lugar aparece la tierra dividida en naciones. Dividir la tierra en el mapa es una argucia de los políticos. ¡Te estás sacrificando por unas líneas dibujadas en un mapa! Mueres por tu religión: cristianismo, hinduismo, budismo, islamismo. Lo han hecho de tal forma que consiguen atrapar al individuo. Si mueres por tu patria te llamarán mártir. Sólo estás cometiendo un suicidio, y además, por un motivo ridículo. Si mueres por tu religión irás al paraíso, disfrutarás de eternas bendiciones. Te están manipulando. Pero hay algo básico en esta manipulación que es: no te ames a ti mismo; ódiate, porque no eres digno de nada.
Todo el mundo está lleno de odio hacia sí mismo. Y si te odias, ¿cómo crees que vas a encontrar a alguien que te quiera? Ni siquiera estás listo para quererte a ti mismo; es imposible que te quiera nadie. Has aceptado la idea de que no vales nada a menos que observes ciertas reglas, dogmas religiosos o ideas políticas. Al nacer no eras cristiano ni católico; no naciste comunista. Cada niño viene al mundo como una tábula rasa, totalmente en blanco. No hay nada escrito -ni la Biblia, ni el Corán, ni el Gita ni el Capital-, no, no hay nada escrito. No trae consigo un libro sagrado, viene con la inocencia más absoluta. Pero su inocencia se convierte en el mayor problema porque está rodeado de lobos disfrazados de políticos, de sacerdotes, de padres, de profesores. Todos se abalanzan sobre tu inocencia. Empezarán a escribir cosas sobre ti y más tarde creerás que son tu legado. Han destrozado tu legado. Ahora ya pueden esclavizarte, convertirte en lo que ellos quieran. Si quieren que asesines a gente inocente...
Hay mafias religiosas, hay mafias políticas que se siguen aprovechando de ti. Tal vez sean enemigas la una de la otra, pero todas coinciden en un punto: no se debe permitir que el hombre se ame a sí mismo. Eso corta las raíces de su propio ser y entonces le convierte en un ser desvalido, desarraigado, un barco a la deriva; pueden hacer con él lo que quieran.
Los habitantes de este país (Estados Unidos) han matado a gente inocente, a los pobres de Vietnam. ¿Qué tenía que ver ese asunto con ellos? Y no solamente en uno de los bandos. Mandaron a su propia gente, que aún no había disfrutado de la vida, para matar y ser matados en nombre de la democracia, en nombre de América. Pero, ¿por qué tenemos que sacrificarnos en el nombre de nadie? Los musulmanes y los cristianos han estado luchando, se han estado matando en el nombre de Dios. Ambos luchan y matan en el mismo nombre: Dios. ¡Qué mundo más extraño hemos creado!
Pero la estrategia es muy sencilla: destruye el amor que por naturaleza tiene cada ser hacia sí mismo, y se volverá tan indigno a sus propios ojos que estará dispuesto a hacer cualquier cosa para conseguir una medalla de oro, simplemente para sentirse un poco más valioso, para sentir que él también es alguien. ¿Veis todos los galones de colores que llevan vuestros generales? ¿Qué clase de estupidez es ésa? A medida que el general se va aniquilando, destruyendo, los galones van aumentando.
Puedes llevar todos esos colores en la camisa, no creo que haya ninguna ley que te lo impida, pero te dará un aspecto sencillamente ridículo. ¿No tienen los generales un aspecto ridículo? Son respetados, son grandes héroes. Y, ¿qué han hecho? Asesinar a muchas personas de vuestro país, asesinar a muchas personas de otros países. Son recompensados por esos asesinatos. ¿Habéis visto alguna vez una sociedad que recompense a los amantes? No, los amantes siempre son censurados. No hay ninguna sociedad que respete a los amantes; el amor es el anatema de la sociedad. Por tanto, lo primero que tienen que hacer los poderes establecidos es alejarte del amor, y hasta el momento lo han conseguido.
Millones de años..., y el hombre sigue siendo un esclavo, sigue sintiendo en su interior un profundo complejo de inferioridad, de falta de dignidad, porque no es capaz de cumplir lo que se le exige. En realidad, todo lo que se exige es tan antinatural que no hay forma de cumplirlo. Los mesías se engrandecen cada vez más a costa de tu falta de dignidad, porque dicen, porque prometen que son los salvadores; dicen que te van a salvar. Tú no te puedes salvar. Nunca te han permitido que aprendieses a nadar. Por tu cuenta sólo te podrás ahogar.
Los políticos siguen dándote esperanzas de que pronto no habrá pobreza; sin embargo, la pobreza va en aumento. No está disminuyendo, sino que está aumentando. Cada día mueren miles de personas en Etiopía. Y te sorprenderás: en América hay medio millón de personas que padecen de sobrealimentación, obesidad; cada vez son más gordos. En Etiopía la gente padece de raquitismo, pasan hambre y mueren. En América la gente muere de sobrealimentación, en Etiopía mueren porque no tienen nada de comer. ¿Os parece razonable el mundo que hemos creado?
Muy pronto la mitad de India estará abocada al mismo destino que Etiopía; y el gobierno de India está vendiendo trigo y exportándolo al resto del mundo. Sus propios habitantes van a morir y no en pequeñas cantidades. El 50 por 100 de India está en el límite, en cualquier momento se puede convertir en una Etiopía más grande. Pero los dirigentes políticos venden trigo a otros países porque quieren plantas nucleares, quieren energía atómica para poder competir en esta ridícula carrera que está teniendo lugar. Todo esto sucede en nombre del altruismo. Quiero que seas absolutamente egoísta. Quiérete, sé tú mismo. No dejes que te distraiga ninguna persona, ya sea religiosa, política, social o educativa. Tu responsabilidad primera no es hacia la religión ni hacia la nación, es hacia ti mismo. Y fíjate: si todo el mundo se ama y se cuida, su inteligencia llegará a la cima, su amor le desbordará. Para mí, la filosofía del egoísmo le hará realmente altruista porque tendrá tanto para compartir y para dar que dar será para él una alegría, compartir será una celebración. El altruismo sólo puede ser un derivado del amor hacia ti mismo.
Como no te quieres, te sientes débil, porque el amor es tu alimento, es tu fuerza. Naturalmente, ¿cómo puedes sentirte responsable? Sigues cargándole a otro con tu responsabilidad. Dios, el destino, o Adán y Eva son los responsables. La responsable es la serpiente, porque sedujo a Eva para que desobedeciera a Dios. ¿Te das cuenta de la idiotez de cargarle toda la responsabilidad a alguien? Una serpiente..., probablemente hace millones de años. He intentado conversar con una serpiente, con una culebra..., pero no hablan. De hecho, ni siquiera oyen. He descubierto que las serpientes no tienen oídos; los oídos no forman parte de su fisiología. Si no pueden oír, ¿cómo van a hablar? ¿Cómo pudieron persuadir a Eva? Pero tenemos que echarle la culpa a alguien. Adán se la echa a Eva. Eva a la serpiente. La serpiente, si pudiese hablar, se la echaría a Dios.
De esta forma, podemos seguir delegando nuestra responsabilidad sin comprender que no llegaremos a ser verdaderos individuos hasta que no nos hagamos responsables de nosotros mismos. Eludir la responsabilidad es destructivo para tu individualidad. Pero sólo puedes aceptarla si tienes un tremendo amor hacia ti mismo.
Acepto mi responsabilidad y me alegro de hacerlo. Nunca le he cargado mi responsabilidad a nadie porque eso es perder la libertad, es esclavizarse, es estar a merced de los demás. Sea yo quien sea, soy única y absolutamente responsable. Eso me confiere mucha fuerza. Me da raíces, me centra. Pero el origen de mi responsabilidad es que me amo. Yo también he tenido que pasar por el mismo tipo de explotación de masas. Pero dejé claro, desde el principio, que si me empujaban me negaría a entrar en el cielo. Por voluntad propia estoy dispuesto a ir al infierno. Por lo menos, mantendré mi independencia, será mi elección.
Mis padres, mis profesores y mis maestros se enfrentaban conmigo. Pero les dije: «Os aseguro que no puedo aceptar sobornos para convertirme en un esclavo. Prefiero sufrir durante toda la eternidad en los fuegos del infierno, pero seguiré siendo yo mismo. Al menos me quedará esa satisfacción: es mi elección, no me ha obligado nadie.»
Si te llevan prisionero al paraíso, ¿crees que lo disfrutarás? Ir al paraíso detrás de Jesucristo, de Moisés, de Buda o de Krisna..., ¿qué clase de paraíso es éste, donde se espera que creas con fe ciega, donde no puedes hacer preguntas, no puedes cuestionar nada? Ese paraíso es peor que el infierno. Pero la gente ha sido alejada de su verdadera naturaleza.
Quiero que vuelvas a casa. Respétate. Siente la alegría y el orgullo de saber que la existencia te necesita; de lo contrario, no estarías aquí. Celebra que la existencia no puede prescindir de ti. En primer lugar, ese es el motivo por el que estás aquí. La existencia te ha dado una oportunidad, una vida llena de tesoros inmensos que se esconden en tu interior: la belleza, el éxtasis, la libertad.
¡Pero no eres existencial! Eres cristiano, budista, hindú. Y sólo quiero que creas en una cosa: en la existencia. No hace falta que vayas a un templo. Si no puedes experimentar el cielo, las estrellas, el atardecer, el amanecer, las flores abriéndose, los pájaros cantando... ¡Toda la existencia es un sermón! No ha sido preparado por un sacerdote..., está en todas partes.
Sólo tienes que confiar en ti mismo, que es otra forma de decir amarte a ti mismo. Y cuando confías en ti mismo y te amas, entonces, obviamente, te has responsabilizado de lo que eres, seas quien seas. Eso te da una experiencia del ser tan tremenda que nadie te podrá esclavizar de nuevo.
¿Puedes ver la belleza que hay en un individuo que es capaz de mantenerse erguido él solo? Y pase lo que pase -alegría o tristeza, vida o muerte-, el hombre que se ama es tan íntegro que no sólo será capaz de disfrutar de la vida, sino también de la muerte.
Sócrates fue castigado por la sociedad. Es inevitable que las personas como Sócrates sean castigadas porque son individuos y no permiten que nadie les domine. Fue envenenado. Estaba tumbado en la cama mientras el hombre que tenía que darle el veneno lo estaba preparando. Atardecía, era la hora convenida. La corte había decidido la hora exacta, pero el hombre lo estaba retrasando. Sócrates le preguntó:
-El tiempo pasa, el sol se está poniendo, ¿por qué te estás retrasando?
Este hombre no podía creer que alguien que estaba a punto de morir fuese tan escrupuloso con la hora de su muerte. En realidad, debería estar agradecido por el retraso. Él adoraba a Sócrates. Le había oído hablar en la corte y había visto la belleza que había en él: él solo tenía más inteligencia que todo Atenas. Quería retrasarlo un poco para que Sócrates pudiera vivir un poco más, pero Sócrates no se lo permitió. Le dijo:
-No seas vago. Trae el veneno.
Mientras se lo estaba dando, le preguntó:
-¿Por qué estás tan emocionado? Te veo tan radiante, veo tanta curiosidad en tus ojos.
¿No te das cuenta? ¡Vas a morir!
Sócrates dijo:
-Eso es lo que quiero conocer. La vida ya la conozco. Ha sido hermosa; con todas las ansiedades y las angustias pero, a pesar de todo, ha sido un placer. Simplemente respirar es una gran alegría. He vivido, he amado; he hecho todo lo que he querido, he dicho todo lo que he querido. Ahora quiero saborear la muerte, y cuanto antes mejor.
Sólo hay dos posibilidades: que mi alma siga viviendo bajo otras formas, como dicen los místicos orientales; eso es muy emocionante, viajar con el alma libre del lastre del cuerpo. El cuerpo es una celda, tiene sus limitaciones. 0 quizá tengan razón los materialistas, y cuando muere tu cuerpo, muere todo. Después ya no queda nadie. Eso también es muy emocionante: ¡no ser! Sé lo que significa ser y ha llegado el momento de saber lo que significa no ser. Y cuando ya no soy, ¿qué problema hay? ¿Por qué me tendría que preocupar? Yo no estaré allí para preocuparme; de modo que ¿para qué perder el tiempo ahora?
Así es el hombre que se ama a sí mismo. Escogió incluso la responsabilidad de su muerte, porque el tribunal no tenía nada contra él; solamente era el prejuicio del público, el prejuicio de la gente mediocre que no podía entender la chispa de la inteligencia de Sócrates. Pero eran la mayoría, y decidieron darle muerte.
No pudieron rebatir ni un solo argumento de Sócrates. Creo que ni siquiera entendían lo que les estaba diciendo, eran incapaces de responder. Y él destruyó todos sus argumentos. A pesar de todo, se trataba de una democracia; los ciudadanos decidieron que era peligroso y había que envenenarle.
¿Cuál era su delito? Su delito fue que «hace rebelde a nuestra juventud, los vuelve escépticos, se vuelven raros. Crea una brecha entre los mayores y los jóvenes. Ya no nos escuchan, discuten por todo, y es por culpa de este hombre».
Pero los jueces eran mejores que la gente corriente. Le dijeron a Sócrates:
-Te damos varias alternativas. Si te marchas de Atenas y prometes no volver nunca más, te podrás salvar de la muerte. Pero si quieres quedarte en Atenas, tendrás que dejar de hablar, entrarás en silencio. En ese caso, también podremos convencer a la gente de que te dejen vivir. Si no, la tercera alternativa es que mañana, al ponerse el sol, te tendrás que tomar el veneno. ¿Qué hizo Sócrates? Dijo:
-Estoy dispuesto a tomarme el veneno mañana u hoy, cuando este preparado, pero no puedo dejar de decir la verdad. Si estoy vivo, seguiré diciéndola hasta mi último aliento. No me puedo ir de Atenas sólo para salvarme, porque si no, me sentiré como un cobarde que se asustó de la muerte, que se escapó de la muerte, que ni siquiera pudo tomar la responsabilidad de su muerte. He vivido según mi propio pensamiento, sentimiento, ser; quiero morirme así también. Y no te sientas culpable. Nadie es responsable de mi muerte, soy yo el responsable. Sabía que iba a suceder, porque hablar de la verdad en una sociedad que se basa en la mentira, la decepción y la ilusión es tentar a la muerte. No culpéis a esta pobre gente que ha decidido darme muerte. Si hay alguien responsable, ése soy yo. Y quiero que sepáis que he vivido siendo responsable de mí mismo y que voy a morir siendo responsable de mí mismo. Mientras vivía, he sido un individuo. A la hora de la muerte, soy un individuo. Nadie decide por mí. Tomo mis propias decisiones.
Esto es dignidad. Esto es integridad. Todo ser humano debería ser así. Si la tierra estuviese llena de gente como ésta podríamos hacer que fuese tan hermosa, tan extática, tan abundante en todo...
Pero no hay individuos, de modo que te tienes que responsabilizar de ti mismo. Sólo serás capaz de hacerlo cuando empieces a amar todo lo que tú eres: la existencia te ha querido así. Si la existencia hubiese querido otro Jesucristo, lo habría creado. Ser cristiano, musulmán o hinduista es horrible.
Sé tú mismo, nada más que tú mismo, simplemente tú mismo. Y recuerda que estás arriesgando mucho cuando declaras que eres tú mismo. No perteneces a ningún grupo, a ningún rebaño. Todos son rebaños: los hinduistas, los musulmanes, los cristianos, los comunistas. Te estás declarando un individuo, sabiendo perfectamente que es peligroso. Tal vez la multitud nunca te lo perdone. Pero es tan bonito arriesgarse, caminar por el filo de la navaja, donde cada paso que das es peligroso. Cuanto más peligrosamente vives, más vives. Y es posible vivir en un instante toda la eternidad, si estás preparado para vivir con totalidad, arriesgando absolutamente todo.
No quiero que seas un hombre de negocios, quiero que seas un jugador. Y cuando estés apostando, juégatelo todo. No te guardes nada para después. Entonces, pase lo que pase, te traerá grandes bendiciones. Aunque te conviertas en un mendigo, tu ser será mucho más majestuoso que el de un emperador.
La humanidad no puede caer más bajo. Pero ha caído; ha olvidado la risa que tienen todos los niños al nacer; ha perdido el camino hacia el bienestar y la integridad.
La puerta se abre en este mismo instante, siempre en el aquí y ahora, donde se cruzan continuamente la vida y la muerte. Has elegido orientarte hacia la muerte porque les interesa a los que están en el poder, y has olvidado que la vida va pasando mientras te ahogas en la tristeza.
Una vez, un discípulo le preguntó a Confucio cómo ser feliz, cómo ser dichoso. Confucio le dijo: «Estás haciendo una pregunta muy extraña, son cosas naturales. Una rosa no pregunta cómo ser una rosa.» En lo que se refiere a la tristeza y la desdicha, tendrás mucho tiempo cuando estés en la tumba; entonces podrás ser desdichado a tus anchas. Pero mientras estás vivo, estate totalmente vivo. De esa totalidad y de esa intensidad surgirá la felicidad y, sin duda, un hombre feliz aprende a bailar.
Queremos que toda la humanidad sea feliz, baile, cante. Entonces todo el planeta será maduro, su conciencia evolucionará. La conciencia de un hombre desgraciado, triste, no puede ser muy penetrante; su conciencia es débil, mortecina, pesada, oscura. Sólo cuando te puedes reír sinceramente desaparece toda la oscuridad como en un destello.
Cuando te ríes eres tu auténtico ser. Cuando estás triste cubres tu rostro original con una falsa identidad que la sociedad espera de ti. Nadie quiere que seas tan feliz como para ponerte a bailar en la calle. Nadie quiere que rías de todo corazón; si no, los vecinos empezarán a llamar a tu puerta: «¡Para!» El sufrimiento está bien; la risa es molesta. La gente desgraciada no puede tolerar que los demás no lo sean. El único crimen de la gente como Sócrates fue ser totalmente feliz, y su felicidad provocó mucha envidia entre las masas que vivían en la miseria. Las masas no pueden tolerar ver a la gente feliz, hay que destruirlos porque te inducen a una posibilidad de rebelión, y tienes miedo de la rebelión. Cuando un hombre se enamora de la rebelión va por buen camino.
viernes, mayo 11, 2007
¿Son la mente y la consciencia dos cosas diferentes o llamamos consciencia a la mente en silencio?
Esto depende. Esto depende de tu definición. Pero para mí, la mente es esa parte que te han dado. No es tuya. La mente significa lo que te han prestado, la mente significa lo cultivado, la mente significa lo que la sociedad ha penetrado en ti. No es tuyo. Conciencia es tu naturaleza; la mente es sólo la circunferencia creada por la sociedad alrededor tuyo, la cultura, tu educación.
La mente significa el condicionamiento. Tu puedes tener una mente Hindú, pero no puedes tener una conciencia Hindú. Tu puedes tener una mente Cristiana, pero no puedes tener una conciencia Cristiana. La conciencia es una: no es divisible. Las mentes son muchas por que hay muchas sociedades, muchas culturas, religiones. Cada cultura, cada sociedad crea una mente diferente. La mente es un subproducto de la sociedad. Y hasta que la mente se disuelva, tu no puedes ir hacia adentro; Tú no puedes saber cuál es tu naturaleza real, cual es tu existencia autentica, tu conciencia.
Mi esfuerzo para moverte a la meditación es una pelea contra la mente. La mente nunca es meditativa, nunca es silenciosa, así decir "una mente silenciosa" no tiene sentido, es absurdo. Es como decir "una enfermedad sana".Esto no tiene sentido. ¿Cómo puede haber una enfermedad que es sana? Enfermedad es enfermedad, y la salud es la ausencia de enfermedad.
No hay nada como una mente silenciosa. Cuando hay silencio, no hay mente. Cuando la mente está allí, no hay silencio. La mente como tal es un disturbio, una enfermedad. Meditación es el estado de no-mente. No de una mente silenciosa, no de una mente sana, no de una mente concentrada, no. Meditación es el estado de no-mente: ninguna sociedad dentro de ti, ningún condicionamiento dentro de ti. Sólo tú, con tu conciencia pura.
En Zen dicen: Encuentra tu cara original. La cara que estas usando no es original, es cultivada. No es tu cara; es sólo una fachada, una estratagema. Tú tienes muchas caras, cada momento tu cambias de cara. Tú vas cambiando. Los cambios se han vuelto tan automáticos que ahora ni siquiera los observas, no los notas.
Cuando tú encuentras tu sirviente tienes una cara diferente de la que tienes cuando encuentras a tu jefe. Si tu sirviente se sienta a tu lado izquierdo y tu jefe se sienta a tu lado derecho, tú tienes dos caras. La cara izquierda es para el sirviente y la derecha es para tu jefe. Tú eres dos personas simultáneamente. ¿Cómo puedes tener la misma cara para tu sirviente? Un ojo tiene cierta cualidad, cierta mirada. Tu otro ojo tiene una cualidad diferente, una mirada diferente. Hay un significado para el jefe y otro significado para el sirviente. Esto se ha convertido tan automático, tan mecánico, tan robotizado que vas cambiando las caras, tu tienes múltiples caras, y ninguna de ellas es la original.
En Zen dicen: encuentra tu cara original, la cara que tenías antes de nacer, o la cara que tendrás cuando mueras. Que es la cara original? La cara original es tu conciencia. Todas las otras caras vienen de tu mente
Recuerda bien que tu no tienes una mente; tienes muchas mentes. Olvida el concepto de que cada uno tiene una mente. Tú no la tienes, tú tienes muchas mentes: una multitud, una multiplicidad; tú eres poli-psíquico. En la mañana tu tienes una mente, en la tarde otra mente diferente y en la noche, todavía una mente diferente, Cada momento tu tienes una mente diferente.
La mente es un flujo: como el río, moviéndose, cambiando. La conciencia es eterna, una. No es diferente en la mañana y diferente en la noche, No es diferente cuando naces y diferente cuando mueres. Es una y la misma, eterna. La mente es un flujo. El niño tiene una mente de niño, el hombre viejo tiene una mente vieja; pero el niño o el hombre viejo tienen la misma conciencia, que nunca es como la del niño o vieja. No puede ser.
La mente se mueve en el tiempo y la conciencia vive en la atemporalidad. Ellas no son una. Pero estamos identificados con la mente. Vamos diciendo, insistiendo, "Mi mente. Yo pienso de esta manera. Este es mi pensamiento. Esta es mi ideología." Por esta identificación con la mente, tú te pierdes lo que realmente eres.
Disuelve esta conexión con la mente. Recuerda que tus mentes no son tuyas. Te han sido dadas por otros: tus padres, tu sociedad, tu universidad. Te han sido dadas. Bótalas. Permanece con la conciencia simple que eres ― conciencia pura, inocente. Así es como nos movemos de la mente a la meditación. Así es como nos movemos lejos de la sociedad, desde afuera hacia adentro. Así es como uno se mueve del mundo hecho por el hombre, maya, a la verdad universal, la existencia.
Osho.
jueves, mayo 10, 2007

La Terapia Gestalt
Nació en los años 1940 con la publicación del libro Ego, Hunger and Aggression: A Revision of Freud's Theory and Method (Durban, 1942) escrito por Fritz Perls y Laura Perls. Aunque más conocido con el subtitulo The Beginning of Gestalt Therapy, éste sólo fue añadido para una nueva edición en 1966.
La publicación, en 1951, de Gestalt Therapy: Excitement and Growth in the Human Personality, (conocido también como PHG, por las iniciales de sus autores), y escrito por Paul Goodman y el catedrático de psicología de
Historia
En 1952, al año de publicarse el PHG, Fritz y Laura Perls abren el primer Gestalt Intitute en Nueva York. Entre otros colaboradores, se destacan el "teórico" Isadore From, Paul Goodman, Elliot Shapiro, Paul Weiss y Richard Kitzler.
Hacia finales de la década de los 50 y comienzos de los años 60, con la moda del crecimiento personal que se concentra en California, Fritz Perls se ve cada vez más atraído por el concepto de
Para más información se recomienda leer el artículo correspondiente en Asociación Española de Terapia Gestalt
Fundamentos de
Se basa en:
• El aquí y ahora: vivir y sentir el presente. Vivir y sentir la realidad.
• El darse cuenta ("awareness" en inglés): es el cliente quien ha de darse cuenta de lo que le pasa. Sólo se necesita ser consciente para cambiar (si se quiere) una conducta.
• Aceptar lo que uno es: no buscar ídolos, no aceptar los "deberías", ser responsable de los propios actos.
• Enfatizar en el cómo o en el para qué más que en el porqué: ¿Cómo me siento?, ¿Cómo me siento en esta situación?, ¿Cómo me siento ahora?, ¿Para qué estoy haciendo esto?, ¿Para qué me sirve sentirme de este modo?
También es importante el uso de la primera persona, puesto que una de las fortalezas de la terapia Gestalt es, como se ha mencionado, el asumir la responsabilidad de nuestros propios pensamientos, sentimientos y acciones: el cliente no tiene que ocultarse usando un sujeto colectivo. Por ejemplo, al decir "los jóvenes bebemos mucho" en vez de "yo bebo mucho" se hace uso del plural, y por lo tanto se desvía la responsabilidad personal.
El terapeuta gestáltico tiene la función de guiar al cliente para que se haga consciente de su situación (el darse cuenta). Hay una interacción de yo, tú, nosotros; se rompe la dicotomía médico-paciente. El cliente se expresa tanto verbalmente como con gestos y movimientos.
domingo, abril 29, 2007

El Ego y la Máscara.
"El ego es la parte de nuestra estructura psíquica cuya función primordial es establecer una relación con le medio que nos rodea y con nuestro ser interior a través de la conciencia.
El ego supone ingenuamente que lo que alcanza a percibir, tanto al exterior como al interior, es la totalidad de la realidad. No se da cuenta de que lo que puede apreciar siempre es parcial y limitado en virtud de sus exageradas tendencias protagónicas y de su óptica miope, que desconoce que sus capacidades son reducidas.
La naturaleza del ego queda metafóricamente plasmada a través de esta historia que proviene de la tradición oral del Asia Central.
Después de haber saqueado una ciudad, un hombre, tratando de vender una valiosísima alfombra que era parte del botín, gritaba por las calles del pueblo: "¿Quién me da 100 piezas de oro por esta alfombra?"
Realizada la venta, un camarada se acercó al vendedor y le preguntó: "¿Por qué no pediste más por esa invaliable alfombra?" "¿Pero es que existe un número mayor que 100?", preguntó el vendedor.
Así, opera el ego, como sólo sabe "contar hasta cien" hacia afuera y hacia adentro, supone que es todo lo que existe. Hay un universo interior y otro exterior al que no le es fácil acceder porque su soberbia e ignorancia le hacen creer que es la totalidad de nuestra personalidad y por lo tanto, que es la fuente de todas nuestras funciones psicológicas y espirituales.
Por otro lado, el ego crea nuestra identidad o autoimagen; es decir, la personalidad que nos identifica, que nos dice quiénes somos y define nuestra relación con los demás.
Cuando somos pequeños, el ego procesa la información que recibe de su medio ambiente, -fundamentalmente de papá y de mamá- para establecer qué es bueno y qué es malo; qué es correcto y qué es incorrecto. Al mismo tiempo selecciona lo bueno para incluirlo en su identidad y envía lo negativo a las profundidades del inconsciente, a la sombra.
El individuo ignora que a través de este proceso de estructuración de la personalidad, se ha convertido en un ser incompleto o divorciado de sí mismo...."
Fte: La Revolución de la pareja. El nacimiento de una nueva profesión. Rubén González Vera Edit. Mina-Estrella
sábado, abril 21, 2007

Zengetsu
Zengetsu, un Maestro chino de la dinastía de los Tang, escribió el siguiente consejo para sus discípulos:
* Vivir en el mundo, y aún así, no crear apegos con el polvo del mundo, es la verdadera conducta de un estudiante de Zen.
* Cuando seas testigo de la buena acción de otro, exhórtate a seguir su ejemplo. Al oír de una acción errada de otro, recomiéndate no emularla.
* Aún cuando te encuentras solo en una habitación oscura, compórtate como si estuvieras frente a un noble invitado.
* Expresa tus sentimientos pero nunca seas más expresivo que tu verdadera naturaleza.
* La pobreza es tu tesoro. Nunca la cambies por una vida fácil.
* Una persona puede parecer tonta y aún así no serlo. Simplemente puede estar guardando su sabiduría cautelosamente.
* Las virtudes son el fruto de la auto disciplina y no caen solas del cielo como la lluvia o la nieve.
* La modestia es el fundamento de todas las virtudes. Deja que tus vecinos te descubran a ti antes de que tú te hagas conocer.
* Un corazón noble nunca se esfuerza por mostrarse. Sus palabras son extrañas gemas, raramente exhibidas y de gran valor.
* Para un alumno sincero, cada día es un día dichoso. El tiempo pasa pero él nunca se queda atrás. Ni la gloria ni la desgracia lo impresionan.
* Censúrate a ti mismo, nunca a los demás. No discutas qué está bien y qué está mal.
* Algunas cosas, aunque correctas, fueron consideradas incorrectas por generaciones. Puesto que el valor de la rectitud puede ser reconocido solo después de siglos no tiene sentido ansiar un inmediato reconocimiento.
* Vive con causa y deja los resultados a la gran Ley del Universo. Transcurre cada día en serena contemplación.
Gracias a frecuenciazul
sábado, abril 07, 2007

El silencio es la explosión de la inteligencia. Silencio quiere decir: dentro de tí, eres sólo espacio, espacio sin estrépitos. Silencio quiere decir que has puesto a un lado todo el mobilario de la mente - los pensamientos, los deseos, las memorias, las fantasías, los sueños - todo lo has empujado al lado. Estás mirando la existencia directamente, inmediatamente. Estás en contacto con la existencia sin nada entre tí y la existencia. Eso es silencio....
El silencio se puede escuchar. Y cuando lo escuchas hay un entendimiento inmediato. El entendimiento viene como una sombra siguiendo el silencio. Entender las palabras y escuchar las palabras es muy simple. Cualquiera puede hacerlo: sólo se necesita un poco de educación sobre el lenguaje, no mucha. Pero se necesita una transformación tremenda para escuchar al silencio y entender el silencio. El silencio tiene que surgir de tu ser mismo.
Hay dos tipos de silencio: uno es el que cultivas, el otro es el que llega. Tu silencio cultivado es nada más que la bulla reprimida.... Lo puedes lograr con la práctica pero es como sentarte encima de un volcán - el cual puede estallar en cualquier momento, por cualquiera pequeña excusa. Esto no es verdadero silencio, sino un silencio forzado.
El silencio que se origina de tu ser mismo, que no se impone ni desde afuera ni desde adentro pero que llega justo al contrario -- llega, surge desde adentro hacia afuera, se origina en el centro y se expande hacia la circunferencia.... ese es un fenómeno totalmente diferente.
El silencio que nace así, es tan grande que puede contener las palabras, puede contener el habla. Nada puede perturbarlo, es un silencio que no tiene miedo de las palabras. Hay gente que no habla, que parece estar en silencio. Su silencio parece estar en contra del habla -- y un silencio que se pone en contra del habla todavía es parte del habla. Es una ausencia: no es una presencia.
¡La ausencia del habla no es mi silencio! El silencio es una presencia. Te puede hablar. Te puede cantar. Tiene una energía tremenda. No es vacuo, es una realización.
El verdadero silencio no es el silencio del cementerio, no es el silencio de la muerte. Es el silencio de la vida, un silencio pulsando con la vida, que al pulsar es positivo, afirmativo. Es un gozo. No es la ausencia de la preocupación. Es la presencia del éxtasis.
Uno puede escapar y lograr un cierto silencio - pero sólo será una ausencia de tensión, que no es nada especial. El silencio verdadero tiene que existir en la plaza del mercado, en la muchedumbre, ¡en plena rumba! Cuando nada te distrae, cuando nada te perturba, estás centrado. Sé en el mundo, deja que el servir a la gente sea tu meditación y luego encontrarás que llegas al silencio. No escapes, no busques el silencio en el aislamiento o en lugares solitarios. Puedes llegar al silencio, puedes ser meditativo -- dentro del mundo.
Aprende el silencio. Con tus amigos, con tus amantes, con tu familia, de vez en cuando siéntate con ellos en silencio, sin chismear, sin hablar. Deja de hablar y no sólo afuera -- acaba con el monólogo interior. Siéntanse y no hagan nada, sólo siendo presencias unos para otros. Pronto encontrarán una nueva manera de comunicarse a través del silencio.
El silencio tiene que pasar por tres puertas: Una es la más perifrica: el habla. Habla telegráficamente. Habla lo esencial. Te darás cuenta que noventa por ciento de tu habla es inútil; sólo necesitas diez por ciento. Pero ese diez por ciento será más efectivo, más significativo.
El primer paso es hablar lo esencial, sé telegráfico. Luego el segundo paso: piensa sólo lo esencial y te sorprenderá. Noventa y nueve por ciento es algo innecesario; sólo uno por ciento es esencial y ese uno por ciento quizás, tal vez, pero lo demás es todo estiércol de vaca sagrada.
Deja de pensar innecesariamente sobre cosas innecesarias.
Dejando de pensar lo inútil te ahorrará tanta energía que se puede tomar el tercer paso. El tercer paso es lo más sutil: sentir sólo lo esencial. Y si llegas a lo esencial entonces hay sólo amor. La rabia, la codicia, la lujuria -- todas esas cosas no son esenciales. Son parásitos, te están explotando. Cuando llegas a lo esencial sólo queda el amor. Y cuando tu corazón es sólo amor tu puedes entrar al centro mismo del silencio.
Hay que pasar por estas tres cosas: el exterior de la mente: el hablar; el interior de la mente: el pensar y el interior más profundo: el sentir.
Y cuando has pasado por todas; luego hay silencio. Y ese silencio es la puerta para encontrar lo divino.
Tanto como tu silencio crece, tu amabilidad y amor crecen; tu vida se transforma en una danza de momento a momento, en un regocijo, en una celebración.
Osho.