El Ego y la Máscara.
"El ego es la parte de nuestra estructura psíquica cuya función primordial es establecer una relación con le medio que nos rodea y con nuestro ser interior a través de la conciencia.El ego supone ingenuamente que lo que alcanza a percibir, tanto al exterior como al interior, es la totalidad de la realidad. No se da cuenta de que lo que puede apreciar siempre es parcial y limitado en virtud de sus exageradas tendencias protagónicas y de su óptica miope, que desconoce que sus capacidades son reducidas.La naturaleza del ego queda metafóricamente plasmada a través de esta historia que proviene de la tradición oral del Asia Central.Después de haber saqueado una ciudad, un hombre, tratando de vender una valiosísima alfombra que era parte del botín, gritaba por las calles del pueblo: "¿Quién me da 100 piezas de oro por esta alfombra?"Realizada la venta, un camarada se acercó al vendedor y le preguntó: "¿Por qué no pediste más por esa invaliable alfombra?" "¿Pero es que existe un número mayor que 100?", preguntó el vendedor.Así, opera el ego, como sólo sabe "contar hasta cien" hacia afuera y hacia adentro, supone que es todo lo que existe. Hay un universo interior y otro exterior al que no le es fácil acceder porque su soberbia e ignorancia le hacen creer que es la totalidad de nuestra personalidad y por lo tanto, que es la fuente de todas nuestras funciones psicológicas y espirituales.Por otro lado, el ego crea nuestra identidad o autoimagen; es decir, la personalidad que nos identifica, que nos dice quiénes somos y define nuestra relación con los demás.Cuando somos pequeños, el ego procesa la información que recibe de su medio ambiente, -fundamentalmente de papá y de mamá- para establecer qué es bueno y qué es malo; qué es correcto y qué es incorrecto. Al mismo tiempo selecciona lo bueno para incluirlo en su identidad y envía lo negativo a las profundidades del inconsciente, a la sombra.El individuo ignora que a través de este proceso de estructuración de la personalidad, se ha convertido en un ser incompleto o divorciado de sí mismo...."Fte: La Revolución de la pareja. El nacimiento de una nueva profesión. Rubén González Vera Edit. Mina-Estrella
ZengetsuZengetsu, un Maestro chino de la dinastía de los Tang, escribió el siguiente consejo para sus discípulos:* Vivir en el mundo, y aún así, no crear apegos con el polvo del mundo, es la verdadera conducta de un estudiante de Zen.* Cuando seas testigo de la buena acción de otro, exhórtate a seguir su ejemplo. Al oír de una acción errada de otro, recomiéndate no emularla.* Aún cuando te encuentras solo en una habitación oscura, compórtate como si estuvieras frente a un noble invitado.* Expresa tus sentimientos pero nunca seas más expresivo que tu verdadera naturaleza.* La pobreza es tu tesoro. Nunca la cambies por una vida fácil.* Una persona puede parecer tonta y aún así no serlo. Simplemente puede estar guardando su sabiduría cautelosamente.* Las virtudes son el fruto de la auto disciplina y no caen solas del cielo como la lluvia o la nieve.* La modestia es el fundamento de todas las virtudes. Deja que tus vecinos te descubran a ti antes de que tú te hagas conocer.* Un corazón noble nunca se esfuerza por mostrarse. Sus palabras son extrañas gemas, raramente exhibidas y de gran valor.* Para un alumno sincero, cada día es un día dichoso. El tiempo pasa pero él nunca se queda atrás. Ni la gloria ni la desgracia lo impresionan.* Censúrate a ti mismo, nunca a los demás. No discutas qué está bien y qué está mal.* Algunas cosas, aunque correctas, fueron consideradas incorrectas por generaciones. Puesto que el valor de la rectitud puede ser reconocido solo después de siglos no tiene sentido ansiar un inmediato reconocimiento.* Vive con causa y deja los resultados a la gran Ley del Universo. Transcurre cada día en serena contemplación.Gracias a frecuenciazul

El silencio.
El silencio es la explosión de la inteligencia. Silencio quiere decir: dentro de tí, eres sólo espacio, espacio sin estrépitos. Silencio quiere decir que has puesto a un lado todo el mobilario de la mente - los pensamientos, los deseos, las memorias, las fantasías, los sueños - todo lo has empujado al lado. Estás mirando la existencia directamente, inmediatamente. Estás en contacto con la existencia sin nada entre tí y la existencia. Eso es silencio....El silencio se puede escuchar. Y cuando lo escuchas hay un entendimiento inmediato. El entendimiento viene como una sombra siguiendo el silencio. Entender las palabras y escuchar las palabras es muy simple. Cualquiera puede hacerlo: sólo se necesita un poco de educación sobre el lenguaje, no mucha. Pero se necesita una transformación tremenda para escuchar al silencio y entender el silencio. El silencio tiene que surgir de tu ser mismo.Hay dos tipos de silencio: uno es el que cultivas, el otro es el que llega. Tu silencio cultivado es nada más que la bulla reprimida.... Lo puedes lograr con la práctica pero es como sentarte encima de un volcán - el cual puede estallar en cualquier momento, por cualquiera pequeña excusa. Esto no es verdadero silencio, sino un silencio forzado.El silencio que se origina de tu ser mismo, que no se impone ni desde afuera ni desde adentro pero que llega justo al contrario -- llega, surge desde adentro hacia afuera, se origina en el centro y se expande hacia la circunferencia.... ese es un fenómeno totalmente diferente.El silencio que nace así, es tan grande que puede contener las palabras, puede contener el habla. Nada puede perturbarlo, es un silencio que no tiene miedo de las palabras. Hay gente que no habla, que parece estar en silencio. Su silencio parece estar en contra del habla -- y un silencio que se pone en contra del habla todavía es parte del habla. Es una ausencia: no es una presencia.¡La ausencia del habla no es mi silencio! El silencio es una presencia. Te puede hablar. Te puede cantar. Tiene una energía tremenda. No es vacuo, es una realización.El verdadero silencio no es el silencio del cementerio, no es el silencio de la muerte. Es el silencio de la vida, un silencio pulsando con la vida, que al pulsar es positivo, afirmativo. Es un gozo. No es la ausencia de la preocupación. Es la presencia del éxtasis.Uno puede escapar y lograr un cierto silencio - pero sólo será una ausencia de tensión, que no es nada especial. El silencio verdadero tiene que existir en la plaza del mercado, en la muchedumbre, ¡en plena rumba! Cuando nada te distrae, cuando nada te perturba, estás centrado. Sé en el mundo, deja que el servir a la gente sea tu meditación y luego encontrarás que llegas al silencio. No escapes, no busques el silencio en el aislamiento o en lugares solitarios. Puedes llegar al silencio, puedes ser meditativo -- dentro del mundo.Aprende el silencio. Con tus amigos, con tus amantes, con tu familia, de vez en cuando siéntate con ellos en silencio, sin chismear, sin hablar. Deja de hablar y no sólo afuera -- acaba con el monólogo interior. Siéntanse y no hagan nada, sólo siendo presencias unos para otros. Pronto encontrarán una nueva manera de comunicarse a través del silencio.El silencio tiene que pasar por tres puertas: Una es la más perifrica: el habla. Habla telegráficamente. Habla lo esencial. Te darás cuenta que noventa por ciento de tu habla es inútil; sólo necesitas diez por ciento. Pero ese diez por ciento será más efectivo, más significativo.El primer paso es hablar lo esencial, sé telegráfico. Luego el segundo paso: piensa sólo lo esencial y te sorprenderá. Noventa y nueve por ciento es algo innecesario; sólo uno por ciento es esencial y ese uno por ciento quizás, tal vez, pero lo demás es todo estiércol de vaca sagrada.Deja de pensar innecesariamente sobre cosas innecesarias.Dejando de pensar lo inútil te ahorrará tanta energía que se puede tomar el tercer paso. El tercer paso es lo más sutil: sentir sólo lo esencial. Y si llegas a lo esencial entonces hay sólo amor. La rabia, la codicia, la lujuria -- todas esas cosas no son esenciales. Son parásitos, te están explotando. Cuando llegas a lo esencial sólo queda el amor. Y cuando tu corazón es sólo amor tu puedes entrar al centro mismo del silencio.Hay que pasar por estas tres cosas: el exterior de la mente: el hablar; el interior de la mente: el pensar y el interior más profundo: el sentir.Y cuando has pasado por todas; luego hay silencio. Y ese silencio es la puerta para encontrar lo divino.Tanto como tu silencio crece, tu amabilidad y amor crecen; tu vida se transforma en una danza de momento a momento, en un regocijo, en una celebración.Osho.
¿Cómo habla Dios, y a quién? Cuando lo planteé, he aquí la respuesta que obtuve: Hablo a todo el mundo. Constantemente. La cuestión no es a quién hablo, sino quién me escucha.Intrigado, le pedí a Dios que me lo explicara mejor. Y esto es lo que dijo:En primer lugar, vamos a cambiar la palabra hablar por la palabra comunicarse. Es un término mucho mejor; resulta más completo y más apropiado. Cuando tratamos de hablar a otros - tú a Mí, Yo a ti -, inmediatamente nos vemos restringidos por la increíble limitación de las palabras. Por esta razón, no me comunico únicamente con palabras. En realidad, rara vez lo hago. Mi modo usual de comunicarme es por medio del sentimiento.El sentimiento es el lenguaje del alma.Si quieres saber hasta que punto algo es cierto para ti, presta atención a lo que sientes al respecto.A veces los sentimientos son difíciles de descubrir, y con frecuencia aún más difíciles de reconocer. Sin embargo, en tus más profundos sentimientos se oculta tu más alta verdad.El truco está en llegar a dichos sentimientos. Te mostraré cómo. De nuevo. Si tú quieres.Le dije a Dios que si quería, pero que en ese momento deseaba aún más una respuesta completa y detallada a mi primera pregunta. He aquí lo que Dios me dijo:También me comunico con el pensamiento. El pensamiento y los sentimientos no son lo mismo, aunque pueden darse al mismo tiempo. Al comunicarme con el pensamiento, a menudo utilizo imágenes. Por ello, los pensamientos resultan más efectivos como herramientas de comunicación que las mismas palabras.Además de los sentimientos y pensamientos, utilizo también el vehículo de la experiencia, que es un magnífico medio de comunicación.Y finalmente, cuando fallan los sentimientos, los pensamientos y la experiencia, utilizo las palabras. En realidad, las palabras resultan el medio de comunicación menos eficaz. Están más sujetas a interpretaciones equivocadas, y muy a menudo a malentendidos.¿Y eso por qué? Pues debido a lo que son las palabras. Éstas son simplemente expresiones: ruidos que expresan sentimientos, pensamientos y experiencia. Son símbolos. Signos. Insignias. No son la verdad. No son el objeto real.Las palabras le pueden ayudar a uno a entender algo. La experiencia le permite conocerlo. Sin embargo, hay algunas cosas que uno no puede experimentar. Por eso os he dado otras herramientas de conocimiento: son los llamados sentimientos; y también los pensamientos.La suprema ironía del asunto es que vosotros hayáis dado tanta importancia a la palabra de Dios, y tan poca a la experiencia.En efecto, dais tan poco valor a la experiencia que, cuando vuestra experiencia de Dios difiere de lo que habéis oído sobre Dios, automáticamente desecháis la experiencia y os quedáis con las palabras, cuando debería ser precisamente lo contrario.Vuestra experiencia y vuestros sentimientos sobre algo representan lo que efectiva e intuitivamente sabéis acerca de ello. Las palabras únicamente pueden aspirar a simbolizar lo que sabéis, y a menudo pueden confundir lo que sabéis.Así pues, esas son las herramientas con las que Yo me comunico; aunque no sistemáticamente, pues ni todos los sentimientos, ni todos los pensamientos, ni toda la experiencia ni todas las palabras proceden de Mí.Muchas palabras han sido pronunciadas por otros en Mi nombre. Muchos pensamientos y muchos sentimientos han sido promovidos por causas que no son resultado directo de Mi creación. Y muchas experiencias se derivan también de dichas causas.La cuestión consiste en discernir. La dificultad estriba en saber la diferencia entre los mensajes de Dios y los que proceden de otras fuentes.Esta distinción resulta sencilla con la aplicación de una regla básica:Vuestro Pensamiento más Elevado, vuestra Palabra más Clara, vuestro Sentimiento más Grandioso, son siempre Míos. Todo lo demás procede de otra fuente.Con ello se facilita la labor de diferenciación, ya que no debería resultar difícil, ni siquiera para el principiante, identificar lo más Elevado lo más Claro y lo más Grandioso.No obstante, te daré algunas directrices:El Pensamiento más Elevado es siempre aquel que encierra alegría.Las Palabras más Claras son aquellas que encierran verdad. El Sentimiento más Grandioso es el llamado amor.Alegría, Verdad, Amor.Los tres son intercambiables, y cada uno lleva siempre a los otros. No importa en qué orden se encuentren.Una vez determinado, utilizando estas directrices, que mensajes son Míos y cuáles proceden de otra fuente, lo único que falta es saber si Mis mensajes serán tenidos en cuenta.La mayoría de Mis mensajes no lo son. Algunos, porque parecen demasiado buenos para ser verdad. Otros, porque parece demasiado difícil seguirlos. Muchos, debido simplemente a que se entienden mal. La mayoría, porque no se reciben.Mi mensajero más potente es la experiencia, e incluso a ésta la ignoráis; especialmente a ésta la ignoráis.Vuestro mundo no se hallaría en el estado en que se encuentra si simplemente hubierais escuchado a vuestra experiencia. El resultado de que no escuchéis a vuestra experiencia es que seguís reviviéndola, una y otra vez; puesto que mi propósito no puede verse frustrado, ni mi voluntad ignorada. Tenéis que recibir el mensaje. Antes o después.Sin embargo, no os forzaré. Nunca os coaccionaré; ya que os he dado el libre albedrío - la facultad de hacer lo que queráis -, y nunca jamás os lo quitaré. (...)”Extracto de “Conversaciones con Dios” de Neale Donald Walsch.